lunes, 21 de octubre de 2013




Tercer Congreso de Folklore y Tradición Oral en Arqueología

Mesa: Seres Fantásticos y mitológicos
 



La presencia del vampiro. 
De el mito y la leyenda a los hallazgos arqueológicos
Mtro. José Alejandro Vega Torres
Resumen

Más allá de la literatura y la producción fílmica de Hollywood;  el personaje del vampiro ha sido una presencia constante en los mitos y leyendas de la antigua Europa. Sin embargo, no es casual que en casi todas las sociedades antiguas del mundo existan dioses y seres que se alimentan de sangre. El beber o robar la sangre tiene dos connotaciones: la de tomar la sangre para la consecución de los ritmos cósmicos o bien robarla por venganza divina. En la primera manera se trata de revitalizar a los dioses mediante el sacrificio, de ello depende que los ciclos naturales y cósmicos se reproduzcan. En su otro aspecto, el robar la sangre por venganza divina, caracteriza a aquellas deidades como  las empuzas, las lamias o las estrigas del panteón griego; quienes por su naturaleza deben alimentarse de los hombres. Con el cristianismo, estos seres fueron convertidos en demonios cuya venganza divina contra el hombre se convierte en el robo inmoral de la sangre decretada en los libros de Deuteronomio, Génesis, Hechos y Levítico; en dónde se especifica que tomar la sangre está prohibido por ser la fuente de la vida del que Dios es su dueño. La siguiente fuente de creación del muerto que regresa a vengarse y succionar su sangre; tiene también su base en un miedo fundamental encontrado en, prácticamente, todas las sociedades, el de un mal o truncado rito funerario. El no concretar los ritos funerarios, tienen en el imaginario cultural un hecho de culpa que desata en ese mismo imaginario el enojo de los muertos, su no trascendencia y por supuesto su regreso y venganza contra sus familiares, como lo describe Thomas Louis Vincent en su libro “El cadáver”.

La presencia del vampiro trascendió a un grado tal;  que en pleno periodo del Iluminismo francés, se escribieron tratados de muertos y revinientes como el Tratado De la masticación de los muertos en sus tumbas del sacerdote calvnista Michael Ranft de 1725. Pero el tratado más famoso es el escrito por el monje benedictino Agustín Calmet quien escribió un libro llamado  Tratado sobre las apariciones de los espíritus y sobre los vampiros o los revinientes de Hungría, de Moravia, etc; edición publicada en París en 1751. Sin embargo; el imaginario de las leyendas y lo especificado en dichos tratados como “métodos antivampíricos” se han vuelto una “realidad”; las últimas excavaciones realizadas en Bulgaria, Italia y Polonia han develado que efectivamente el miedo al vampirismo era una amenaza real,  que se ha develado en los cuerpos excavados de los siglos XIV y XVI . Los primeros estudios han revelado la aplicación de la decapitación, el traspasar el cadáver con hierros o la obstrucción de la boca con tierra o ladrillos.; métodos indudablemente antivampíricos. El vampiro se ha convertido del mito a una realidad que la arqueología de los últimos años ha develado.

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